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martes, 21 de noviembre de 2017

ITINERARIO URBANISMO ASOCIATIVO GADITANO

En las Rutas de Patrimonio Solidario de ADIP que celebraremos el próximo sábado 25 de noviembre a partir de la seis de la tarde, y después de ver en la PLAZUELA DE ORTA el Café que albergaba al CLUB DE LOS PATRIOTAS nos trasladaremos a la PLAZA de SAN ANTONIO, entonces PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN, para ver la fachada del antiguo CAFÉ DEL APOLO.
La Tercera parada será en la calle SAGASTA esquina a SAN PEDRO. En la actualidad es un DIA FRESH, muchos lo recordarán como el BAZAR INGLÉS pero ha sido uno de los escasos edificios gaditanos que fue concebido en su construcción para albergar en su planta baja una asociación. Concretamente el CASINO LA AMISTAD que se abrió el 1 de junio de 1870 en una obra de nueva planta construida por el arquitecto Juan de la Vega que anteriormente había adaptado la Casa Otomana de la Plaza San Antonio para ser la nueva sede del Casino Gaditano.

Foto de Antonio Vázquez para "La Voz de Cádiz" antes de ubicar el Supermercado Día y cuando aún mantenía la cartelería del BAZAR INGLÉS.


En esta foto de las primeras décadas del siglo XX se corresponde con el BANCO DE CARTAGENA, es decir donde estuvo la Biblioteca de Temas Gaditanos y actualmente el INSS. Disponemos noticias, por las referencias de un viajero francés, de que ya en 1796 era utilizado como Café que indicaba en su descripción que era habitual encontrar a disposición de sus clientes una amplia variedad de periódicos extranjeros.
Durante la Guerra de Independencia fue sede de la denominada "Cortes Chicas" creándose una asociación con sus estatutos y todo que organizaba al anochecer unas animadas tertulias en donde participaron alguno de los más reconocidos parlamentarios del sector liberal. Estas reuniones se realizaban en la planta superior del Café y por eso el Club era conocido como "del Alto del Apolo". También fue cerrado tras la vuelta de Fernando VII, siendo su propietario encarcelado, sus asistentes enjuiciados y el edificio clausurado y convertido en Cuerpo de Guardia para purificarlo.
Indicaremos otros edificios que han tenido o tienen uso asociativo en la misma Plaza.
Desde 1817 se reunía la logia El Soberano Capítulo en el número actual 15 (hoy Casino Gatiano) Por entonces era residencia entonces de la familia Istúriz.
El Casino Gaditano fundado en octubre de 1844, pero en principio estuvo en Murgía 28 (actual Cánovas del Castillo). En 1848 adquieren la Casa Otomana (su actual sede) a Félix Colarte, marqués del Pedroso que era miembro de la directiva.  Habilitado para su función por el arquitecto Juan de la Vega. En 1856 se construyó el patio genovés que a finales del siglo XIX fue transformado para adecuar por el actual neomúdejar.  Impulsor de otras asociaciones como Jockey Club (1875), Sociedad Gaditana del Tiro de Pichón (1906) y el Automóvil Club de Cádiz (1911) 
En la Plaza de San Antonio 10 se fundo la Sociedad del Círculo (1858) que  luego paso a la cercana calle  Junquera 4.  Más tarde en el mismo número 10 se estableció el Círculo Unionista parte más conservadora del Partido Unión Liberal  en 1872.
En la  Plaza de San Antonio 14 se ubicó la primera asociación deportiva gaditana la Sociedad Gaditana de Esgrima (1858). Desde 1870 el mismo edificio albergó el Círculo Moderado siendo también la sede de su órgano de difusión “El Comercio”. A lo largo del Sexenio fue integrando a nuevos grupos convirtiéndose en el Círculo Conservador Alfonsino.

domingo, 19 de noviembre de 2017

PEGAMENTO IMEDIO (1968-1988)

( 1968, 1969,1970; 1971, 1972, 1973; 1974, 1975, 1976 )
El Pegamento Imedio fue uno de los olores más inconfundibles de nuestras manualidades escolares. Desde su fabrica de Calzada de Calatrava (Ciudad Real) aquellos botecitos azules y blancos que apretábamos hasta que brotase la última gota sirvieron para pegar especialmente cartulinas y papel pero también trozos cerámicos, maderas y otras muchas cosas más. Desde 1968 editaron calendarios con la casa Fournier  utilizando en los primeros años el lema " ¡No importa¡ " También durante algunos años editaron con la misma casa calendarios de liga de varias páginas de papel con portada y contraportada de cartulina.


( 1977. 1978, 1979: 1980, 1982, 1983; 1984, 1985, 1986 )
Parece ya definitivo que los años 1981 y 1987 no editaron calendarios. El más difícil de encontrar el de 1980. El del carro tirado por un caballo al que se le rompe una rueda.

( 1988)
En la actualidad el debate se centra en el último año de edición que se imprimió el que aparece más arriba pero algunos indican que existe otro ejemplar sobre fondo negro muy parecido al impreso en 1983. ¿Alguien puede apotar alguna pista a este dilema?

sábado, 18 de noviembre de 2017

IV RUTAS SOLIDARIAS DEL PATRIMONIO ADIP CÁDIZ 2017

PRIMERA ETAPA.- Cáfe de la Plaza de Orta. Club de los Patriotas


Aquí comenzaremos el próximo sábado 25 de noviembre nuestra ruta por el URBANISMO GADITANO ASOCIATIVO. En Cádiz, convertimos en Plaza todo lo que sea algo más ancho que una calle. Como se puede ver en el azulejo por el tamaño mejor considerarlo PLAZUELA aunque también tenemos en nuestro vocabulario una palabra más entrañable todavía como es PLAZOLETA. Al parecer Orta era el apellido de un miembro de la corporación municipal a finales del siglo XVII.
Aquí estuvo un Café donde se creó el Club de los Patriotas durante las Cortes de Cádiz. En este establecimiento se reunían artesanos y menestrales que por su extenso horario de trabajo no podían asistir a las sesiones de las Cortes establecida en la cercana Iglesia de San Felipe Nerí. La figura más representativa de la sociedad era el zapatero Justo Lobato. En las reuniones se leía la prensa para conocer los acontecimientos tratados en el Parlamento. El espadero José Bonhome era el encargado de la lectura en voz alta interrumpiendo su intervención para solicitar limosna con el que lograr reforzar sus modestos ingresos. 
En marzo de 1813 los integrantes del Café del Apolo realizaron una manifestación popular contra la negativa del vicario capitular de la ciudad a que se leyera en las misas del domingo 7 el decreto que abolía la Inquisición. Al día siguiente los integrantes del Club de los Patriotas realizaron una procesión cívica hasta la Plaza de San Antonio para homenajear a los patriotas del Club del Café del Apolo, visita que estos devolvieron un día más tarde.
En septiembre del mismo año ambas Sociedades realizaron una manifestación conjunta para solicitar que las Cortes no saliesen de la ciudad.
Al regresar Fernando VII al absolutismo en 1814 el nuevo gobernador, Villavicencio, mandó clausurar el establecimiento y su dueño, don José Rodriguez, fue encarcelado. Los socios del Club fueron incluidos en un rápido proceso que los acusaba de "horrorosos atentados hasta el inaudito  y atroz extremo de poner en juicio y discusión la conducta de nuestro soberano y condenarle a muerte".
SEGUNDA ETAPA.- Sobre las seis y cuarto. Café del Apolo, Plaza San Antonio, entonces de la Constitución.

En esta foto de las primeras décadas del siglo XX se corresponde con el BANCO DE CARTAGENA, es decir donde estuvo la Biblioteca de Temas Gaditanos y actualmente el INSS. Disponemos de noticias, por las referencias de un viajero francés, de que ya en 1796 era utilizado como Café, conocido como del Ápolo, y el viajero indicaba en su descripción que era habitual encontrar a disposición de sus clientes ya entonces una amplia variedad de periódicos extranjeros.
Durante la Guerra de Independencia fue sede de la denominada "Cortes Chicas" creándose una asociación con sus estatutos y todo que organizaba al anochecer unas animadas tertulias en donde participaron alguno de los más reconocidos parlamentarios del sector liberal. Estas reuniones se realizaban en la planta superior del Café y por eso el Club era conocido como "del Alto del Apolo". También fue cerrado tras la vuelta de Fernando VII, siendo su propietario encarcelado, sus asistentes enjuiciados y el edificio clausurado y convertido en Cuerpo de Guardia para purificarlo.
Indicaremos otros edificios que han tenido o tienen uso asociativo en la misma Plaza.
Desde 1817 se reunía la logia El Soberano Capítulo en el número actual 15 (hoy Casino Gatiano) Por entonces era residencia entonces de la familia Istúriz.
El Casino Gaditano fundado en octubre de 1844, pero en principio estuvo en Murgía 28 (actual Cánovas del Castillo). En 1848 adquieren la Casa Otomana (su actual sede) a Félix Colarte, marqués del Pedroso que era miembro de la directiva.  Habilitado para su función por el arquitecto Juan de la Vega. En 1856 se construyó el patio genovés que a finales del siglo XIX fue transformado para adecuar por el actual neomúdejar.  Impulsor de otras asociaciones como Jockey Club (1875), Sociedad Gaditana del Tiro de Pichón (1906) y el Automóvil Club de Cádiz (1911) 
En la Plaza de San Antonio 10 se fundo la Sociedad del Círculo (1858) que  luego paso a la cercana calle  Junquera 4.  Más tarde en el mismo número 10 se estableció el Círculo Unionista parte más conservadora del Partido Unión Liberal  en 1872.
En la  Plaza de San Antonio 14 se ubicó la primera asociación deportiva gaditana la Sociedad Gaditana de Esgrima (1858). Desde 1870 el mismo edificio albergó el Círculo Moderado siendo también la sede de su órgano de difusión “El Comercio”. A lo largo del Sexenio fue integrando a nuevos grupos convirtiéndose en el Círculo Conservador Alfonsino.

Foto de Antonio Vázquez en "La Voz de Cádiz" cuando aún conservaba el cartel de BAZAR INGLÉS.

La Tercera parada será en la calle SAGASTA esquina a SAN PEDRO. En la actualidad es un DIA FRESH, muchos lo recordarán como el BAZAR INGLÉS pero ha sido uno de los escasos edificios gaditanos fue concebido en su construcción para albergar en su planta baja una asociación. Concretamente el CASINO LA AMISTAD que se abrió el 1 de junio de 1870 en una obra de nueva planta construida por el arquitecto Juan de la Vega que anteriormente había adaptado la Casa Otomana de la Plaza Otomana para ser la nueva sede del Casino Gaditano.



Fotos sacadas también de "La Voz de Cádiz" de la fachada del antiguo Instituto primero Columela y luego Santa María del Rosario y del excelente patio del Claustro del antiguo Convento de San Agustín. Hoy por desgracia cerrado.

La Cuarta Parada de nuestro Itinerario será en la fachada del antiguo Instituto Rosario, anteriormente Instituto Columela antes de que pasara a la calle Barcelona. Fundado en 1863, con una notable aportación económica de los ciudadanos de Cádiz, un excelente claustro de profesores con varios seguidores del krausismo configuró una muy letrada generación de jóvenes. Tras la revolución de septiembre de 1868 se organizaron, fomentadas por el propio profesorado del Columela, las dos primeras asociaciones estudiantiles gaditanas: Asociación Científica Cooperativa y Asociación de Certámenes Científicos y Literarios. De todo ello hablaremos en la ruta.

Vuelvo a ser un ADIPTO. El Sábado 25 de noviembre a las seis de la tarde haremos un recorrido por los edificios gaditanos que han servido de lugar de reunión del movimiento asociativo. A las seis de la tarde empezamos en la Casa de la Juventud e iremos al Café de los Patriotas y al Café del Apolo. Luego otros edificios de la Plaza de San Antonio, Calle Ancha, Sagasta, el antiguo Instituto Rosario, la calle Cardenal Zapata, Barrocal para terminar en Arbolí.
Todo además por una buena causa. Inundemos la Casa de la Juventud de solidaridad para el Banco de Alimentos.

lunes, 13 de noviembre de 2017

CALENDARIOS DE CÁDIZ 1986 A 1990

En 1986, 1987, 1988 y 1990 se editó una serie con 14 imágenes diferentes sin ninguna referencia de edición, ni Depósito Legal, ni tan siquiera imprenta ni autor de las fotografías. Para organizarlas de una manera ordenada he realizado una numeración con una descripción propia.
1.- Plaza de España desde el edificio que actualmente alberga Hacienda de la Junta de Andalucía
2.- Plaza de España desde Diputación, al fondo Murallas de San Carlos.
3.- Reloj floral y edificio Comes.
4.- Vista nocturna de la Plaza de San Juan de Dios con Ayuntamiento y Catedral iluminados.
5.- Vista de la Catedral desde azotea del Campo del Sur.
6.- Amanecer en el Campo del Sur con vista de la Catedral
 7.- Puera de Tierra desde la calle Barcelona.
 8.- Puerta de Tierra desde el foso de la Guardería "El Pelícano"
 9.- Puesta del Sol en La Caleta con el Castillo de San Sebastián y el faro al fondo.
10.- Vista aérea de la carretera de acceso al Castillo de San Sebastián y al faro. Restaurante "El Arrecife"
 11.- Paso del buque Juan Sebastián Elcano bajo el Puente Carranza.
 12.- Vista aérea del Casco Antiguo de Cádiz desde la Punta de San Felipe.
 13.- Fuente de la Alameda Apodaca y al fondo Iglesia del Carmen.
14.- Composición con el monumento al primer centenario de las Cortes y el reloj floral.

Colecciono calendarios desde hace más de cuarenta años. Tengo de todos los temas (bancos, cajas de ahorros, seguros, bebidas, prensa, religiosos, paisajes, fútbol...) Si te sobra alguno acuérdate de mi. Mándame un correo a coleccionocalendarios@hotmail.com y me paso a recogerlos. Os aseguro un excelente cuidado en su conservación.

domingo, 5 de noviembre de 2017

FALDILLAS AMARILLAS SERIE 14 SARITA MONTIEL


Durante tres años consecutivos (1963,1964 y 1965) SARITA MONTIEL tuvo serie propia de calendarios. Está numerada como SERIE 14. Dispongo de los numerados con los Depósitos Legales 13951,52 y 53 arriba. 13956 y 57 en el centro y 13959 y 13960 abajo. Me quedaría por tanto por encontrar cinco ejemplares.

sábado, 4 de noviembre de 2017

FALDILLAS AMARILLAS SERIE 15 ARTISTAS ESPAÑOLAS



En el año 1965 se editó esta serie de artistas españolas relacionadas con la canción y también con el cine que algunos denominaron "folkloricas".  Me falta uno, creo que de PAQUITA RICO.
Ordenadas tal como se observan en las fotos de arriba y siguiendo los correspondientes Depósitos Legales que iban desde el 13964 hasta el 13974.
PAQUITA RICO, LUZ MÁRQUEZ, MARIA MAHOR; MARIA MAHOR, CARMEN FLORES, PAQUITA RICO; ANA ESMERALDA, LUZ MARQUEZ, MARISA DE LEZA; MARISA DE LEZA, MARISA DE LEZA.


viernes, 3 de noviembre de 2017

FALDILLAS AMARILLAS SERIE PAISAJES ESPAÑOLES


Aunque no dispone de referencia de Serie, esta vez ya cuenta con DEPÓSITO LEGAL y además del año 1959. Aparecen 8 ejemplares con numeración de D.L. consecutivos desde 12078 a 12.085, mostrando fotos de COSTA BRAVA, SEVILLA (Torre del Oro y Plaza de España), TOSSA, SITGES, GRANADA, CAMBADOS y MONTSERRAT. Todos los ejemplares que tengo o bien son de 1961 ó de 1966. Intuyo que sólo se imprimieron esos años.

martes, 31 de octubre de 2017

FALDILLAS AMARILLAS SERIES Nº 1 y 2

Aunque no dispongo de ninguno de los ejemplares de la Serie 1 y soló tengo los ejemplares nº 3 y 4 de la Serie 2, deduzco que debieron empezar a imprimirse en 1957. Siguiendo ORIENTAPRECIOS de Todocolección he podido encontrar seis ejemplares de animales para la Serie Nº 1 y otros seis ejemplares para la Serie Nº 2 con el tema NIÑOS. Los dos que tengo de la Serie 2 son en forma de díptico con las 2 páginas centrales el santoral día por día de cada mes a la manera de los calendarios franceses. Sin embargo la mayoría de los que he encontrado en Todocolección son los clásicos españoles de anverso y reverso con los doce meses y los días numerados de cada mes por semanas.

 SERIE 1 Nº 1
 SERIE 1 Nº 2
SERIE 1 Nº 3
 SERIE 1 Nº 4
 SERIE 1 Nº 5
SERIE 1 Nº 6

 SERIE 2 Nº 1
 SERIE 2 Nº 2
SERIE 2 Nº 3
 SERIE 2 Nº 4
SERIE 2 Nº 5
SERIE 2 Nº 6



Los dos que tengo de la serie 2 se corresponden con los números 3 y 4. Como se puede observar, son del año 1957 y en vez del clásico de los doce meses por semanas y días numerados aparecen con el modelo utilizado por los calendarios franceses de santoral listado por meses.

domingo, 22 de octubre de 2017

ACADEMIA DE BELLAS LETRAS DE CÁDIZ, 1804

Asociaciones gaditanas (XI).- ACADEMIA DE BELLAS LETRAS DE CÁDIZ, 1804

                       
Portada de los Estatutos manuscritos de la Academia que se encuentran en la Biblioteca Municipal.
 Como nos narraron algunos de los viajeros que visitaron la ciudad, la creación de centros de enseñanza superior y de otras instituciones intelectuales a lo largo del setecientos favoreció la existencia de iniciativas particulares propias del espíritu de La Ilustración. A medio camino entre las ansias de conocimiento y del placer esnobista, varias casas gaditanas acumulaban en sus estancias desde antigüedades hasta auténticos gabinetes de historia natural. El gusto de la época por todo aquello que fuera motivo de coleccionismo (libros, obras de arte, máquinas y herramientas, muebles, fósiles, armas, relojes …) reflejaba la influencia que el movimiento ilustrado ejercía en parte de la población.

En este ambiente, no es de extrañar que se constituyese durante el año 1804 una corporación literaria a imitación de la Academia Sevillana de Buenas Letras (en funcionamiento desde mitad del siglo anterior). Encargada la redacción de sus estatutos a uno de sus fundadores y, después de las correspondientes modificaciones realizadas por el resto de los académicos, estos fueron aprobados a  finales del mismo año, adoptando el nombre de Academia de Bellas Letras de Cádiz.  La elección del adjetivo  no fue casual. “Bellas Letras” era el término preferido por los franceses y utilizado para el grupo filológico que integran la Gramática, la Poesía y la Historia, frente al calificativo de “Buenas Letras” que abarcaba un espacio cultural más amplio que incluía por ejemplo las Ciencias.  El nombre no sólo marcaba diferencias con la Academia sevillana sino que reconocía el prestigo literario que Francia poseía en aquellos años.

La simple lectura de sus estatutos nos muestra el prototipo de una corporación ilustrada. Es claramente significativo que el redactor de su articulado fuera un religioso, concretamente fray Manuel María de Lavaviedra, que aplica perfectamente el ideario de defensa de la religión y el trono como los pilares fundamentales de la entidad. Ya en el primer capítulo, incluso antes de establecer el nombre y objetivos, seis artículos establecen una jugosa declaración de intenciones de lo que pretende ser la Academia. Comenzaba implorando el auxilio divino (“el Todo Poderoso Supremo Ser de todas los seres”) para que alumbre con sus luces los conocimientos e inflame las voluntades de los académicos en las obligaciones que habían contraído con  la religión y el estado pues era el “Santo Temor de Dios” el fundamento de toda sabiduría. La corporación se amparaba bajo la protección de la Inmaculada Concepción, cuya imagen deberá estar presente en la cabecera de la sala donde se celebren sus juntas.

Retrato del Rey Carlos IV
            Las características solicitadas de los académicos incluían tanto aspectos cristianos (“el santo temor de Dios o la caridad mutua”) como otros puramente ilustrados  (la unión, la paz, la modestia) y, por supuesto, el respeto a las determinaciones, por este orden, de la iglesia y del estado. Igualmente deberían sobresalir en el respeto y veneración de aquellas personas que -por derecho divino, natural y humano- son merecedoras de su homenaje. Añadiendo aspectos incluso de conducta como la docilidad, el buen modo, la quietud  y la fuga de compañías malas y viciosas. Los estatutos también encargaban a los académicos la defensa de la monarquía “como mandato que es de Dios, y siempre ha sido la felicidad de nuestra España, razón que debía provocar el amor al monarca y a su familia que manifestarían tanto en sus estudios, como en sus deseos y en sus oraciones. Igual celo se les solicitaba para mantener la pureza de la religión católica, no sólo con una adecuada práctica, sino también convirtiéndose en   “los más fuertes rivales de la impiedad y libertinaje de nuestros días, no sólo huyendo de las conversaciones de los falsos filósofos, sino atacándolas con el buen ejemplo, cuando no puedan con  razones poderosas”.
El segundo capítulo organizaba a sus miembros dividiéndolos en tres clases. Los de número no podrían ser más de doce y además de formar parte por serlo de la junta de gobierno, elegirán de entre ellos a la dirección. Los cargos directivos o empleos eran también tres. El director, un secretario, y el censor que formaban una junta particular que tenía atribuciones para tratar asuntos menores.   Cualquier joven de talento y buenas costumbres podía  ser miembro de méritos, siempre y cuando lo solicitase por escrito y fuese aceptado por la junta de gobierno por mayoría de votos tras un primer informe positivo de la junta  particular. Los de méritos, además de no tener un número limitado, no participaban en la junta de gobierno y, por tanto, tampoco en la dirección. Cuando quedaba vacante una plaza de numerario optarían a la plaza presentando su candidatura. La Junta particular trasladaría esta solicitud a la de gobierno que aprobaba cubrir la vacante sólo cuando obtuviese al menos la mitad más uno de los votos.

            La tercera clase eran los denominados honorarios y en ella se incluían a aquellos que, por su instrucción en cualquier rama de la literatura eran acreedores de ingresar en la Academia,  por sus ocupaciones no podían participar de una manera continuada en ella. Ellos mismos decidirían su grado de colaboración con la sociedad y, como premio, estaban exentos de pagar cuota. Para ingresar en esta clase existían dos vías. La primera, ser presentado por un numerario y aprobado por mayoría en junta de gobierno. La segunda, participar como integrante del jurado que censuraba las obras presentadas a los concursos literarios de la entidad. El resto del articulado de este segundo capítulo establecía las sanciones por faltas y los puestos que debía ocupar cada académico en las juntas  “pues de lo contrario se alteraría la formalidad que debe observarse en semejantes establecimientos como una de las bases de su subsistencia, y se originarían disgustos y desazones que consumirían el tiempo, y entorpecerían los progresos”.

            El tercer capítulo definía las funciones de cada empleo y, en el caso del director, incluía también sus cualidades, que quedaban resumidas en estos cuatro adjetivos: “talento, actividad, celo y patriotismo”.  Estos directivos lo serían por un año, pudiendo ser reelegidos. Éstos nombramientos se realizarían en la primera junta que se celebrase tras el día de la patrona, es decir, en diciembre, suspendiéndose las reuniones semanales hasta año nuevo -periodo que serviría para la entrega de cargos y funciones. Las elecciones se realizarían el día señalado con la presencia de académicos de número y de méritos que depositaban sus preferencias en la “votadera”.  A continuación el secretario realizaba el escrutinio y publicaba los votos. En el caso de que alguno de los candidatos no hubiese obtenido la mitad más uno de los sufragios se repetía la votación eliminando al que tuviera menor cantidad. Una vez terminada la elección, el director saliente daba posesión al entrante, y éste al censor y al secretario .
            
Los capítulos cuarto y quinto establecían las normas que regían las juntas. Estas se celebraban semanalmente y tenían una duración de hora y media. En la primera hora se tratarían los asuntos literarios, alternándose temas de retórica y de poesía; no excediendo ninguna de las explicaciones del espacio de treinta minutos.  Previamente el director habría designado a los académicos que juzgase a propósito para tales menesteres y era la propia corporación la que había acordado qué autores deberían asumirse para esas mismas intervenciones. Alcalá Galiano añade que, tras las disertaciones, se realizaba un comentario y por último se procedía a la lectura de composiciones ligeras, normalmente en verso. La media hora final de la sesión se dedicaba a los denominados asuntos económicos que, por definición estatutaria, era “lo que sin ser literario sea útil para la Academia”.

            Cada seis meses la entidad convocaba un certamen por oposición entre todos sus miembros, tanto de número como de mérito. En cada uno se concedían dos premios de igual valor, uno de retórica y el otro de poesía. El más solemne, probablemente el más cercano a la Inmaculada, se dedicaba al honor de la patrona, considerándose por tal motivo certamen mayor. Por tal motivo, se diferenciaban las recompensas. El ganador del que se consideraba premio chico, recibía una obra selecta de buena impresión o bien un retrato de un varón ilustre de la literatura u otra cosa equivalente. Si un académico ganase tres premios chicos seguidos, la segunda vez se le daría doble recompensa de la ofrecida y la tercera, además de la recompensa propuesta, una medalla de oro. En los premios en honor de la patrona el premio sería de mayor valor aunque sin especificar, siendo igualmente ampliados si se conseguían consecutivamente. En la segunda vez se imprimiría la obra ganadora y en la tercera se haría un retrato al académico, que se colocaría en la sala de juntas.
Señalado el tema y la recompensa, la Academia fijaba el día en que las obras debían encontrarse en poder del secretario. Los trabajos debían presentarse sin nominar al autor, con un lema que debía de aparecer en la primera hoja  y en  la parte exterior de un sobre cerrado, en cuyo interior se incluiría el nombre del académico que lo  presenta. En el mismo día que se realiza la convocatoria, el censor  propone a seis individuos de talento, erudición e imparcialidad, de entre los cuales se elegían, por votación, a tres que actuarían como jurado. Entregadas con una numeración realizada por el secretario, cada uno de ellos por separado expresaría en un papel bajo cubierta la que juzgasen como ganadora.

            Para la entrega del premio se convocaba a una sesión  pública, admitiéndose no sólo a los académicos sino también a las personas de carácter que deseasen acudir. En el certamen chico el director lanzaba una arenga al autor al entregarle el premio, mientras que en el premio de la patrona un académico designado por el director ofrecía un discurso en elogio de la obra ganadora, que era leída a continuación, siguiendo después la adjudicación del premio y la lectura por el secretario de la historia de la Academia.

Dibujo de Francisco Solano que murió en Cádiz en trágicas circunstancias al comenzar la Guerra de Independencia acusado de afrancesado. 
            Conocemos los temas obligados de un certamen del año 1804, en poesía se trató de la “Invectiva contra el fanatismo” y en prosa la “Utilidad moral de la tragedia”. La Academia contó con el apoyo del entonces gobernador de Cádiz, Francisco Solano, aunque no tuvo una  buena acogida entre el resto de la población.
Retrato de Antonio Alcalá Galiano cuando fue nombrado por Narvaez Ministro de Fomento.
 Como nos recuerda Alcalá Galiano en sus memorias, los académicos llegaron a ser objeto de burla para la mayor parte de los gaditanos, siendo considerados como "ridículos copleros”. El mismo autor reconocía las limitaciones de la juvenil academia que quedaba muy alejada de su modelo sevillano “estando compuesta casi exclusivamente de jóvenes de corta instrucción, cuyo único mérito era atender a materias literarias en Cádiz, ciudad en aquel tiempo rica y floreciente, pero donde la literatura ni brillaba ni privaba”.
                       
            Al final de los estatutos firmaron los nueve académicos que tenían tal naturaleza el día de su aprobación, considerándose por tanto como fundadores. Además del mencionado Fray Manuel María de Lavaviedra redactor de los estatutos, otro clérigo, Fray Luis de Santiago y Visso, firmaba como secretario interino.  El resto de la nómina era, sin diferenciar entre socios numerarios y de méritos, Josef de Rojas, Francisco de Paula Urmeneta, Ignacio María Fernández del Castillo, Juan de Dios Aguilar, Josef Vicente de Mier, Josef Antonio Ferrer y Mariano Lasaleta. Al parecer, su intención era emular a la corporación que había ya fenecido en Sevilla con el título de Academia de Buenas Letras.
Foto de José Joaquín de Mora
                       
            Entre los participantes, además del mencionado Alcalá Galiano,  destacaron en sus juntas literarias, el hijo primogénito del conde de Casas Rojas, y el también gaditano José Joaquín de Mora. Otros personajes que en la primera mitad del siglo XIX tuvieron un importante peso específico en las letras y la política de España colaboraron con la Academia enviando sus composiciones. 
Francisco Martínez de la Rosa llegó a ser Presidente del Gobierno.

Es el caso del entonces niño prodigio granadino Francisco Martínez de la Rosa, antiguo compañero de José Joaquín de Mora en el colegio San Miguel de Granada, que recibió por su participación el título de académico honorario. Los temas de conversación más usuales eran los literarios, pero a veces se hablaba de noticias como la campaña de Napoleón  "llegando el atrevimiento sólo a punto ser lícito manifestar ya afecto, ya desafecto al conquistador glorioso". El inicio de la Guerra de la Independencia en 1808 acabó con la actividad de la Academia que ya se encontraba en plena decadencia al faltar de Cádiz varios de sus integrantes.
                       
Aún en 1812,  el recuerdo de su existencia fue motivo para solicitar su reorganización en las páginas de los periódicos gaditanos. Se aducía como momento oportuno, precisamente por la concentración en la ciudad de un buen número de importantes hombres de la literatura española

jueves, 19 de octubre de 2017

HERMANDAD DE OPERARIAS DE LA FÁBRICA DE TABACOS 1859

Asociaciones gaditanas (X).- La Hermandad de Operarias de la Fábrica de Tabacos de Cádiz 1859



Foto de finales del siglo XIX con la muralla prácticamente pegada a la Fábrica de Tabacos



 La Real Fábrica de Tabacos de Cádiz fue creada por Felipe V en el año 1741. Parece ser que ya existía con anterioridad una industria tabaquera en la ciudad. En principio la actividad se desarrolló en un caserón que existía en la zona donde se ubica actualmente el edificio de la Diputación Provincial. En un principio la manufactura ocupaba a un total de 180 operarias. A finales del siglo XVIII  se trasladó la Real Fábrica a la calle Rosario.

A pesar de que ponga Sevilla es la calle Plocia de Cádiz aproximadamente en 1911.
En el año 1829, el ayuntamiento cedió al Estado el edificio de la antigua alhóndiga para su establecimiento, lugar donde tuvo funcionamiento hasta la década de los ochenta del siglo XX para pasar a unas nuevas instalaciones en la Zona Franca. La Fábrica de la calle Plocia se convirtió en Palacio de Congresos y Exposiciones. La fachada principal de ladrillo visto forma un conjunto muy típico de los edificios industriales del siglo XIX. En el frontón de la entrada una placa de mármol con la inscripción Fábrica de Tabacos rematado con el escudo de Cádiz. Este frontón es de menor altura que el resto del edificio y divide al conjunto en dos cuerpos simétricos. 

La fachada es sobria en cuanto a decoración. . Hay una placa que renueva el compromiso de la ciudad con la fábrica. Y debajo está el primer reloj eléctrico de la ciudad, que fue visitado a su paso por la ciudad por el mismísimo Thomas Alva Edison. Sobre la puerta principal se conserva el escudo barroco de la fábrica de 1741 realizado en mármol blanco.



 Madoz, en su Enciclopedia Geográfica, nos ofrece una estadística que sitúa, mediada la década de los cuarenta del siglo XIX, a 1.224 mujeres y 65 hombres trabajando en dicha industria.  Igualmente informaba de la creación por las operarias de “un pequeño banco de socorros para los casos de enfermedades o jubilaciones, y consiste en dejar cada una 4 rs. Vn. al mes de su sueldo, con cuya suma reunida atienden a los gastos de medicinas, sueldos de 3 médicos, sangrador, sanguijuelas, socorros pecuniarios, etc., etc. Este convenio es tanto más útil para estas desgraciadas, cuanto que, siendo el jornal que ganan muy corto, apenas les alcanza para el alimento preciso, y tendrían que ir, cuando caen enfermas, a un hospital o pesar sobre la caridad pública”.



Con prestaciones muy semejantes, y probablemente como continuidad de la comentada por Madoz, encontramos desde 1859 referencias de una Hermandad de Operarias de la Fábrica de Tabacos. Mediante una cuota mensual, suministraba "en sus enfermedades asistencia facultativa, los medicamentos necesarios, sangrador y sanguijuelas, baños y leche de burras, facilitándose además un socorro a las que se encuentren en un estado grave; en caso de fallecimiento se las costea el entierro por la hermandad, dándoselas la caja y media sepultura y abonando a sus familias 200 reales de vellón". Tuvo existencia hasta 1866.


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PRESENTACIÓN

Mi Fournier más antiguo es del año 1953. Concretamente uno de Cinzano. En total tengo 12 de esa década. De 1955 uno de Hispano Olivetti. De 1956 dispongo uno religioso de Nuestra Señora de las Lágrimas. De 1957 tengo además de la misma Virgen otro de Santo Domingo Savio. El mismo santo lo repito en 1958 junto al primero de los que editó CAJA POSTAL.
De 1959 tengo 5: CAJA POSTAL, ANTICARIOL, BRANDY FELIPE II, BRANDY GALEÓN y MARIA AUXILIADORA.

FOURNIERS DE LOS CINCUENTA

FOURNIERS DE LOS CINCUENTA
Cinzano 1953